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BLEFAROPLASTIA

Los párpados son una parte fundamental de la expresión facial y centran gran parte de nuestra atención durante la interacción social. Las coloquialmente denominadas ‘bolsas’ que aparecen con la edad, nos dan un aspecto de envejecimiento prematuro o de poco descansados que hoy en día puede mejorarse enormemente de forma segura. La cirugía cosmética palpebral tiene un efecto rejuvenecedor muy natural sin provocar cambios drásticos en su imagen y sin cicatrices visibles. A diferencia de otras cirugías cosméticas como el lifting facial, éstas son menos invasivas, más económicas y tienen postoperatorios más cortos y agradables. Por ello, se ha convertido en una de las cirugías cosméticas más populares en todo el mundo.

¿Por qué un cirujano oculoplástico?

La compleja anatomía palpebral y su relación con una adecuada salud ocular hace fundamental que sea un oftalmólogo especializado en cirugía oculoplástica quien realice estas intervenciones. La familiaridad con el globo ocular y sus estructuras anejas es fundamental para poder realizar estas cirugías de forma correcta y sobretodo segura.

Blefaroplastia, ¿en qué consiste?

La blefaroplastia se refiere a la cirugía cosmética de los párpados. A nivel de los párpados superiores consiste en eliminar el exceso de piel y en ocasiones de tejido graso. La cicatriz en esta intervención es invisible ya que queda oculta en el pliegue natural del párpado superior. A nivel de los párpados inferiores, la blefaroplastia busca la eliminación de las bolsas grasas. Ello puede realizarse resecando el exceso de grasa o bien redistribuyendo el tejido graso. En este caso, la cirugía se realiza por vía transconjuntival por lo que no hay incisión en la piel ni cicatriz visible. En ocasiones, es necesario tratar la piel de los párpados inferiores. Esto puede realizarse quirúrgicamente, con láser de CO2 o mediante un peeling químico.

Intervención y postoperatorio

Tanto la blefaroplastia superior como inferior se realizan bajo anestesia local y pueden realizarse a la vez. Esta cirugía no requiere ingreso. En casos seleccionados y por motivos médicos puede realizarse con anestesia general.

Tras la intervención, los ojos estarán destapados. Es normal encontrar hinchazón y, en ocasiones, pequeños hematomas tras la intervención, sobre todo durante la primera semana. Es importante evitar esfuerzos físicos durante una semana y aplicar frío local varias veces al día durante los tres primeros días. Si se han utilizado puntos, se retiran entre 4 y 7 días tras la intervención.